2008 | 2007

Sharing Dreams/Compartiendo Sueños 2008:
Design in Music/Diseño en la Música


posterOsmany Torres


Graphic Guitar

There is no doubt that music always walks by our side, or flies? Music is also everywhere, and is, more often than not, the best way to communicate, to share; it helps us remember the good times, the people we love, loved, and it helps us to love new ones. It often happens that we dream while listening to music. With music we dance, work, sleep, fall in love, jump with joy, cry, lead—or follow—, reflect, learn, celebrate, were educated and educate our children, en fin, es algo de siempre.

For us designers music and graphics have much in common; sometimes they are the same, sometimes they go hand in hand, and in many other instances they inhabit us so deeply that we cease to see them. The words we use to describe them are similar: harmony, rhythm, color, impact, feelings, style, content; it would be easy to continue on, but the list would become endless.

Music is boundary-free as words or letters are free of barriers upon birth. Music was born with man, as color upon opening their eyes or beggining to walk, leave a mark, build a life. La música no tiene fronteras ni coto, como la palabra o la letra no tienen barreras al nacer. La música nació con el hombre, como el color al abrir sus ojos o las formas al empezar a caminar, a dejar su huella, a hacer su obra, su vida.

Multiple meanings emerge from the stroke of a letterform as from the sound of a guitar; if both were to fuse, interpretations would multiply and a new celebration for the senses would be composed. How lucky that us, desingers, also have music in common.


Título del cartel: “Guitarra Gráfica”

No cabe duda de que la música camina siempre a nuestro lado ¿o vuela? La música también está en todas partes y es, no pocas veces, el mejor vehículo para comunicarnos, para compartir; nos hace recordar los buenos tiempos, las personas que queremos, quisimos, y nos ayuda a querer a otras nuevas. A menudo sucede que soñamos mientras oímos música. Con la música bailamos, trabajamos, dormimos, nos enamoramos, saltamos de alegría, lloramos, conducimos —o nos dejamos conducir—, reflexionamos, aprendemos, festejamos, fuimos educados y educamos a nuestros hijos, en fin, es algo de siempre.

La música y la gráfica tienen muchas cosas en común para nosotros los diseñadores, a veces son una misma cosa, otras van de la mano, y otras tantas ni las podemos ver de tan dentro que se nos han metido. Los términos que usamos para calificarlas son similares: armonía; ritmo; colorido; impacto, sentimiento, estilo, contenido, y otros muchos que no sería difícil agregar a esta lista, pero si la harían demasiado larga.

La música no tiene fronteras ni coto, como la palabra o la letra no tienen barreras al nacer. La música nació con el hombre, como el color al abrir sus ojos o las formas al empezar a caminar, a dejar su huella, a hacer su obra, su vida.

Del trazo de una letra emergen tantos significados como del sonido de una guitarra; y si ambos se funden, se multiplican las interpretaciones y se compone una nueva fiesta para los sentidos. Que suerte que nosotros los diseñadores también tenemos en común la música para compartir.